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    Comprar una empresa en funcionamiento


    Date de alta como comprador, cuéntanos qué buscas y explora el marketplace confidencial de Alvet. Te avisamos cuando haya oportunidades que encajen con tu perfil.

    Para comprar una empresa en funcionamiento necesitas tres cosas: saber qué buscas, acceder a oportunidades reales y que el vendedor te tome en serio. En Alvet te das de alta como comprador, indicas perfil, sectores, tamaño y zona, y exploras el marketplace de fichas anónimas. La información confidencial llega después, bajo NDA y con tu perfil aprobado.

    Cómo funciona el marketplace de Alvet

    Mucha gente que busca «empresas en venta» o «empresas a la venta» acaba en portales de anuncios donde todo es público, o sea, donde nada importante se cuenta. Una empresa de verdad no quiere que sus empleados, sus clientes o su competencia lean que se vende. Por eso el marketplace de Alvet funciona de otra manera.

    Qué ves al entrar

    Cada empresa aparece en una ficha anónima. Ves un alias, el sector, la provincia y cifras en tramos (por ejemplo, un tramo de facturación en lugar de una cifra exacta). Con eso puedes saber si el tamaño, la actividad y la zona te interesan sin saber todavía de quién se trata. Si ninguna ficha encaja hoy, no pasa nada: el alta sirve precisamente para que te avisemos cuando aparezca una que sí.

    Qué pasa si una ficha te interesa

    El camino es siempre el mismo:

    1. Pides acceso a la ficha que te interesa.
    2. Firmas un NDA, un acuerdo de confidencialidad.
    3. El equipo de Alvet revisa tu perfil y aprueba (o no) tu acceso como comprador.
    4. Solo entonces se comparten la identidad de la empresa y el detalle de su información.

    Este orden protege al vendedor, y eso te beneficia a ti: los propietarios que confían en que su información no se va a filtrar son los que se animan a vender por canales ordenados en lugar de esperar a que un día los llame alguien.

    Qué no encontrarás

    No vamos a decirte cuántas oportunidades hay publicadas ni a presumir de cifras que no podemos demostrar. El marketplace tiene las empresas que sus propietarios y el equipo de Alvet han decidido publicar, y esa cantidad cambia. Antes de publicar una empresa, el equipo la revisa y puede pedir más datos al propietario. Que una ficha esté publicada no significa que su precio sea razonable ni que la compra te convenga: eso lo decides tú, con tus números y tus asesores.

    Qué hace atractiva a una empresa para comprarla

    No hay una empresa perfecta, y las que lo parecen suelen tener un precio acorde. Aun así, hay rasgos que casi cualquier comprador valora, sea cual sea su perfil.

    Ingresos recurrentes o repetitivos. Una empresa con clientes que vuelven, contratos periódicos o mantenimientos genera menos sobresaltos que otra que empieza cada mes de cero. Predecir es la mitad de financiar.

    Cartera de clientes repartida. Si buena parte de las ventas depende de un solo cliente, no compras una empresa, compras una relación comercial que puede acabar el día de la firma. Cuanto más repartidos están los ingresos, mejor duerme el comprador.

    Un equipo que no depende de una sola persona. Cuando el propietario es quien conoce a todos los clientes, fija todos los precios y resuelve todas las urgencias, tu compra depende de que esa persona se quede. Una empresa con mandos intermedios y procesos que funcionan sin el dueño vale más para quien viene de fuera.

    Márgenes y caja comprensibles. Cuentas que se explican sin acrobacias, un resultado que no sube y baja sin razón y un circulante que no se come la tesorería.

    Señales de alarma antes de pedir más información

    Algunas cosas se detectan pronto, a veces en la propia ficha o en la primera conversación.

    • El propietario no quiere explicar por qué vende, o da versiones distintas según con quién hable.
    • Las cuentas no cuadran con la realidad del negocio. Una empresa con muchos empleados y unas ventas que no los pagan, o al revés.
    • Dependencia de un cliente, un proveedor o una licencia que puede desaparecer con el cambio de propietario.
    • Inversiones aplazadas durante años: maquinaria que toca renovar, sistemas obsoletos, un local sin reformar. El vendedor se ha llevado el beneficio y te deja la factura.

    Tipos de comprador y qué suele buscar cada uno

    Quien vende se pregunta quién tiene delante. Tu perfil condiciona qué empresas te encajan y cómo conviene presentarte.

    Directivos que quieren ser empresarios

    Llevas años dirigiendo equipos en una empresa ajena y quieres hacerlo en la tuya. Sueles buscar un negocio estable, con equipo que funcione, que puedas dirigir sin necesidad de reinventarlo, y que se pueda financiar con tus ahorros más deuda y, quizá, algún socio.

    Search funds

    Un search fund es un vehículo en el que uno o dos emprendedores buscan una empresa para dirigirla, apoyados por inversores que financian la búsqueda y la compra. Suelen interesarles empresas sólidas, con resultados estables y un propietario que quiere un relevo ordenado, normalmente de un sector que puedan aprender con relativa rapidez. Los vendedores suelen mirar con atención este perfil: preguntan por los inversores que están detrás y por si el equipo tiene experiencia real de gestión.

    Empresas que crecen por adquisiciones

    Compras para ganar tamaño, entrar en una zona, sumar un producto o quedarte con un equipo. Aquí el encaje estratégico pesa más que en otros perfiles: qué aporta la empresa a la tuya, qué duplicidades hay y cómo vas a integrarla.

    Family offices e inversores

    Buscan colocar capital en empresas con resultados demostrables. Habitualmente no quieren gestionar el día a día, así que les importa que haya un equipo directivo sólido o un gestor que continúe. Suelen mirar con lupa la rentabilidad esperada, la estructura de la inversión y la salida futura.

    Cómo se financia una compra

    Aquí solo hablamos de conceptos. Las condiciones concretas dependen de cada operación, de cada entidad y de cada momento, y debes valorarlas con tu banco y tus asesores. Una compra rara vez se paga con una sola fuente.

    Fondos propios. Tus ahorros o el capital que aportan tú y tus socios. Un vendedor lee mucho en lo que arriesgas de tu bolsillo: quien pone dinero propio suele negociar con más cuidado.

    Deuda bancaria. Un banco puede financiar parte de la compra si cree que la empresa generará caja suficiente para devolverla. Fijará su atención en los resultados de la empresa y en tu perfil, y probablemente pida garantías. Empieza a hablar con entidades antes de tener una empresa concreta, porque el banco también necesita tiempo.

    Pago aplazado o earn-out del vendedor. Una parte del precio se paga más tarde, o queda vinculada a que la empresa alcance ciertos resultados (earn-out). Aligera lo que desembolsas el primer día y mantiene al vendedor implicado, pero te obliga a definir con precisión cómo se medirán esos resultados para no acabar discutiendo.

    Coinversores. Otros inversores, o un socio, que aportan capital a cambio de participar en la empresa. Reducen lo que necesitas poner, a cambio de repartir decisiones y beneficios.

    Ejemplo ilustrativo, no es un caso real: supón una operación de 1.000.000 €. La financias con 300.000 € de fondos propios, 500.000 € de deuda bancaria y 200.000 € de pago aplazado al vendedor, que cobraría después del cierre. Suman 1.000.000 €. Con esa estructura, el primer día desembolsas 800.000 € y debes asegurarte de que la empresa genera caja para pagar la deuda y los 200.000 € pendientes. Las cifras son inventadas y solo sirven para ver cómo se combinan las fuentes.

    Un criterio práctico: no dimensiones la deuda para el mejor escenario. Si el primer año sale peor de lo previsto, la estructura tiene que aguantarlo. Y recuerda que a lo que pagas por la empresa se suman los costes de la operación: asesores, impuestos y gastos.

    Cómo preparar tu perfil para que el vendedor te tome en serio

    Un propietario que recibe diez solicitudes se fija en quién parece capaz de cerrar y quién solo quiere curiosear. Con unas pocas cosas bien preparadas, te sitúas en el primer grupo.

    Una tesis de compra clara. En dos o tres frases: qué buscas, por qué en ese sector y qué vas a aportar. «Busco una empresa rentable» no dice nada. «Busco un negocio de servicios recurrentes en el área de Valencia, con equipo propio, donde pueda aportar mi experiencia en gestión comercial» sí.

    Tu trayectoria resumida. Qué has dirigido, con qué resultados, y qué conoces del sector. Si eres directivo, cuenta equipos y responsabilidades. Si representas a un grupo o a un inversor, explica quién hay detrás.

    Capacidad de pago, sin exagerar. No hace falta detallar tu patrimonio, pero sí poder explicar de dónde sale el dinero: cuánto aportas tú, si hay deuda en marcha, si tienes socios o coinversores. Quien dice que «ya veremos» pierde credibilidad enseguida.

    Un plan para el equipo y para el propietario. Al vendedor le preocupa qué será de su plantilla y de su empresa. Si sabes explicar cómo la vas a continuar y cuál será su papel en la transición, ya vas por delante de la mayoría.

    Cuando te des de alta en Alvet, te pedimos tu perfil, los sectores que te interesan, el tamaño y la zona. Cuanto más concreto seas, mejor encajarán las alertas, y más fácil le resultará al equipo valorar tu acceso a una ficha.

    Carta de intenciones y due diligence, a grandes rasgos

    Cuando una ficha encaja y has accedido a la información, el proceso sigue un orden bastante estable.

    La carta de intenciones

    Si comprador y vendedor ven que hay acuerdo posible en lo esencial, suelen ponerlo por escrito en una carta de intenciones. Recoge, a grandes rasgos, la propuesta de precio o la forma de calcularlo, qué se compra, cómo se paga, las condiciones previas a la firma, el calendario previsto y, a menudo, un periodo de exclusividad durante el cual el vendedor no negocia con otros.

    Por regla general, la carta no obliga a cerrar la compra, aunque algunas cláusulas, como la confidencialidad o la exclusividad, sí suelen ser vinculantes. Qué obliga y qué no depende de cómo se redacte, así que debe leerla un abogado antes de firmarla.

    La due diligence

    Es la revisión a fondo de la empresa antes de comprometerte. Sirve para comprobar que lo que te han contado es cierto y para descubrir lo que no te han contado. Suele cubrir cuentas y deuda, situación fiscal, contratos y licencias, plantilla y dependencia de personas clave, y concentración de clientes y proveedores. Sus resultados pueden confirmar el precio, ajustarlo, cambiar las condiciones o hacerte desistir, y las tres cosas son un buen resultado si te ahorran un mal negocio.

    Aquí no conviene ahorrar. Si quieres apoyo, Alvet tiene un servicio de due diligence, y para el contrato de compraventa y las garantías del vendedor necesitarás abogado, algo que cubre el asesoramiento legal. Los aspectos fiscales y laborales de la operación deben consultarse con un asesor fiscal y un especialista laboral, porque dependen de cómo se estructure la compra.

    Errores del comprador primerizo y cuándo no comprar

    Los errores que más se repiten

    Casi todos se repiten.

    Enamorarse de la primera empresa. Compras una vez, y la prisa por cerrar te lleva a pasar por alto cosas que el día antes te habrían hecho dudar.

    Mirar la facturación y no el beneficio. Una empresa que factura mucho puede dejar poco. Lo que pagas es la capacidad de generar resultados, y conviene entender qué gastos son extraordinarios o personales del propietario y cuáles no.

    Subestimar la dependencia del propietario. Si el vendedor se va el día de la firma y era él quien llevaba la relación con los clientes, el valor que compraste se va con él.

    Endeudarse para el mejor caso. Si el plan solo funciona cuando todo sale bien, no es un plan. Deja margen.

    Olvidar los costes de la operación y el circulante. Asesores, impuestos, y la caja que la empresa necesita para funcionar los primeros meses.

    Creer que la compra termina en la firma. Entonces empieza el trabajo difícil: hablar con el equipo y con los clientes más importantes, aprender del vendedor mientras está disponible y no cambiarlo todo a la vez.

    Cuándo no comprar una empresa

    Conviene decirlo claro, porque no todo el mundo debería comprar, ni ahora.

    • Si necesitas la empresa para resolver un problema personal, como un trabajo que has perdido o una prisa económica. Comprar bajo presión sale caro.
    • Si pones en la compra todo tu patrimonio y no soportarías perderlo. Una empresa en marcha puede ir bien o mal, y el riesgo es real.
    • Si no conoces el sector y no tienes a nadie que lo conozca. Se puede aprender, pero no a la vez que se firma.
    • Si no estás dispuesto a dedicarle tiempo. Dirigir una empresa, aunque sea pequeña, no es una inversión pasiva.

    A veces la mejor decisión es seguir mirando y volver cuando tu perfil, tu financiación o tu criterio estén más maduros. Darte de alta como comprador no te compromete a nada: sirve precisamente para ir viendo qué hay sin prisa.

    Marketplace o búsqueda por encargo

    Alvet tiene dos vías para quien quiere comprar, y conviene distinguirlas.

    El marketplace es lo que describe esta página: te das de alta, indicas qué buscas, exploras fichas anónimas y recibes alertas cuando aparece algo que encaja. Es una vía de autoservicio, para el comprador que quiere mirar por su cuenta y decidir a qué fichas pedir acceso. Puedes entrar ya en el marketplace.

    La búsqueda por encargo es un servicio: Alvet busca por ti empresas que cumplan tus criterios, también entre las que no están anunciadas. Tiene sentido cuando tu perfil es muy concreto, cuando no tienes tiempo de rastrear el mercado o cuando prefieres que alguien lleve la iniciativa. Los honorarios suelen combinar una cuota inicial y una comisión de éxito, y Alvet los explica en la primera conversación. Lo encontrarás en compra de empresas.

    Son compatibles: puedes estar dado de alta como comprador y, a la vez, hablar de un mandato de búsqueda. Y si estás en el otro lado, pensando en vender, tienes la valoración gratuita y la página de venta de empresas. Si quieres saber quiénes somos y cómo trabajamos, está la página de nosotros.

    Preguntas frecuentes.

    ¿Cuánto cuesta darse de alta como comprador?

    El alta no tiene compromiso de compra. Rellenas el formulario con tu perfil, sectores, tamaño y zona, y recibes alertas de oportunidades que encajen. Si el servicio de búsqueda por encargo te interesa, los honorarios suelen combinar una cuota inicial y una comisión de éxito, y Alvet los explica en la primera conversación.

    ¿Puedo ver el nombre de la empresa antes de firmar el NDA?

    No. Las fichas son anónimas: alias, sector, provincia y tramos de cifras. La identidad y el detalle de la información se comparten solo después de firmar el NDA y de que el equipo de Alvet apruebe tu acceso como comprador. Es lo que permite a los propietarios publicar su empresa sin que se enteren empleados, clientes o competidores.

    ¿Necesito tener todo el dinero para comprar una empresa?

    No necesariamente. Muchas compras combinan fondos propios, deuda bancaria, pago aplazado al vendedor y, en ocasiones, coinversores. Qué estructura es posible en tu caso depende de la empresa, de tu perfil y de las entidades con las que hables. Conviene empezar a conversar con tu banco y tus asesores antes de tener una empresa concreta.

    ¿Cuánto se tarda en comprar una empresa?

    Depende del tamaño, de la complejidad, de la información disponible y de la financiación. Suele llevar varios meses, desde que encuentras una empresa hasta la firma, y puede alargarse en cualquier fase. Desconfía de quien te garantice un plazo cerrado: en Alvet no lo hacemos.

    ¿Necesito un asesor para comprar una empresa?

    No es obligatorio, pero ayuda si no tienes experiencia, si quieres acceder a empresas no anunciadas o si necesitas coordinar valoración, revisión y negociación sin descuidar tu actividad. Lo que sí necesitarás casi siempre es un abogado y un asesor fiscal para los aspectos jurídicos y fiscales de la compra.

    ¿Cuál es la diferencia entre el marketplace y el servicio de compra de empresas?

    En el marketplace exploras tú las fichas y recibes alertas. En el servicio de compra de empresas, Alvet realiza una búsqueda por encargo según tus criterios, incluso entre empresas no anunciadas. Puedes usar solo uno de los dos o ambos a la vez.

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