Si tienes una empresa en Madrid y estás pensando en venderla, el camino ordenado es este: valorarla con tus cuentas, prepararla para que un comprador la entienda rápido, enseñarla solo a compradores cualificados y bajo confidencialidad, y negociar con criterio hasta la firma. Alvet Capital te acompaña en todo ese recorrido, en remoto y cuidando la confidencialidad para que la noticia no llegue a tu equipo antes de que tú decidas contarla.
Una boutique sin oficina en Madrid, y por qué eso no te perjudica
Vamos al dato que seguramente buscas primero: Alvet no tiene oficina en Madrid. Tampoco en Barcelona ni en ningún otro sitio. Somos una boutique de M&A que trabaja por completo en remoto con propietarios de pymes de Madrid y de Barcelona.
Dicho así puede sonar a limitación. En la práctica, casi todo lo que pasa en una venta de empresa no depende de en qué calle esté sentado tu asesor.
Las reuniones de trabajo se hacen por videollamada: repasar cuentas, afinar el teaser, comentar ofertas. Las haces desde tu despacho o desde casa, sin desplazarte para sentarte en una sala ajena. Cuando la operación lo pide, también hay encuentros presenciales: una visita a la planta, una reunión con el comprador que quiere conocerte en persona, la firma con los abogados. Esos momentos se coordinan según haga falta, sin que haya una sede detrás.
La documentación (cuentas, contratos, listados de clientes) se comparte en un entorno seguro y no por cadenas de correos con adjuntos.
Eso sí, te pedimos disponibilidad real en las semanas intensas, sobre todo en la due diligence.
Qué vende el propietario madrileño y a quién le interesa
Madrid concentra empresas de perfiles muy distintos, y cada uno se vende de forma diferente.
Pymes de servicios. Consultoras, empresas de servicios profesionales, mantenimiento, formación, servicios a empresas. Son negocios donde el valor está en la cartera de clientes y en el equipo. El comprador querrá saber cuánto depende todo de ti: si el cliente grande llama a tu móvil y no al de nadie más, eso pesa en la oferta y conviene trabajarlo antes de salir al mercado.
Distribución y comercio mayorista. Empresas con almacén, rutas, acuerdos con proveedores y un fondo de maniobra importante. Aquí el comprador mira con lupa los márgenes por línea, los contratos con marcas y la rotación de existencias. Un inventario que no se mueve se descuenta, y suele ser la primera sorpresa en las conversaciones.
Industria del corredor del Henares y alrededores. Talleres, fabricantes, empresas de transformación, logística asociada. Es una industria con instalaciones, maquinaria y plantillas veteranas. El comprador industrial suele pensar en capacidad productiva, en clientes que ya tiene y en cómo encaja la planta con la suya. Importa el estado de la maquinaria, los permisos y si el terreno o la nave son de la empresa o de los socios.
Tecnología y software. Desarrolladoras, integradores, empresas con producto propio o ingresos recurrentes. Aquí cuentan la recurrencia de los ingresos, la dependencia de pocas personas clave y quién es el propietario del código. Son las que más rápido se explican y las que más cuidado exigen con la confidencialidad, porque los programadores cambian de empresa con facilidad si se enteran de que hay una operación.
Cómo es el comprador típico de una empresa de Madrid
Quien compra una empresa madrileña de tamaño pyme suele pertenecer a uno de estos tres grupos.
Grupos empresariales con sede en Madrid. Es el comprador más cercano. Un grupo del mismo sector que quiere crecer en cartera de clientes, entrar en una línea de negocio que no tiene o absorber a un competidor regional. Suele conocer bien el mercado, puede decidir rápido y entiende tu negocio sin que se lo expliques. El riesgo para ti es que también conoce a tus clientes y a tus proveedores, así que la confidencialidad pesa más con ellos.
Fondos con equipo en Madrid. Compran empresas con buena gestión y resultados estables para crecer con ellas, normalmente con un plan de crecimiento o de integración con otras compañías. Suelen valorar mucho que el equipo directivo siga y que la empresa funcione sin depender de una sola persona. Sus ofertas pueden incluir una parte aplazada o ligada a resultados: lee esa letra pequeña con calma.
Compradores internacionales que entran en España por Madrid. Un grupo extranjero que quiere presencia en España y busca una empresa ya montada, con clientes y equipo, en lugar de empezar desde cero. Suelen tener procesos internos más largos y piden más documentación, a veces en otro idioma. A cambio, pueden pagar bien por una plataforma de entrada y no siempre tienen un competidor directo al que temer.
Cada perfil responde distinto a una misma empresa, así que no conviene mandar el mismo teaser a todos ni hablar con el primero que llama.
Confidencialidad cuando todo el mundo se conoce
En Madrid, en muchos sectores, los directivos, proveedores y competidores se han cruzado en las mismas ferias, en los mismos almuerzos y en los mismos grupos de mensajes. Una frase en el sitio equivocado y el rumor corre antes de que tengas una oferta sobre la mesa.
Los riesgos suelen ser los mismos. Un empleado clave que se entera y empieza a buscar otro trabajo. Un cliente grande que se asusta y pide condiciones más duras o diversifica proveedores. Un competidor que se entera y llama a tus clientes para decirles que pasa algo raro.
Así lo trabajamos:
- La empresa sale al mercado con un teaser anónimo: sector, tamaño aproximado y perfil, sin nombre ni datos que permitan reconocerla.
- Solo se enseña a compradores cualificados, y siempre bajo NDA. Antes de dar la identidad o el detalle, Alvet revisa quién es el interesado y si tiene sentido que acceda.
- El contacto con tu equipo, tus clientes y tus proveedores solo se produce cuando tú lo decides y en el momento en que la operación lo pide.
- La documentación va en un entorno seguro con acceso controlado, no suelta por correo.
Hay un límite que te decimos con claridad: ningún proceso garantiza el secreto al cien por cien. En sectores pequeños, un comprador del mismo ramo puede adivinar de quién se trata por el tamaño y la zona. Se reduce mucho el riesgo, pero no desaparece, y por eso la elección de a quién se enseña importa tanto.
El proceso de Alvet en cinco fases
1. Valoración. Partimos de tus cuentas para estimar un rango realista. La calculadora de valoración es el primer paso y es gratuita: usa cuatro métodos (flujos descontados, múltiplo de EBITDA, múltiplo de facturación y valor de activos) y te da un rango orientativo y un PDF. Pide tu email antes de enseñarte el resultado y no es una tasación. Sirve para situarte, no para fijar un precio de salida.
2. Preparación. Ordenar cuentas y contratos, limpiar lo que no cuadra, escribir el teaser anónimo y el cuaderno de venta. Es la fase menos vistosa y la que más ahorra después, porque un comprador que encuentra desorden descuenta. Aquí salen también los asuntos delicados: la dependencia de un cliente, un contrato sin renovar, un gerente cuya salida preocupa.
3. Mercado. Contactamos solo con compradores cualificados y bajo NDA. Se filtran las respuestas, se descartan los curiosos y se organizan las primeras conversaciones.
4. Negociación. Llegan ofertas, y una oferta es algo más que un precio: estructura de pago, parte aplazada, condiciones, permanencia del propietario, plazos. Comparamos con calma y negociamos. Es también el momento de la due diligence, en la que el comprador revisa tu empresa a fondo.
5. Cierre. Redacción y firma de los contratos, coordinadas con los abogados de cada parte. Un cierre mal coordinado puede tumbar en la última semana lo que llevó meses construir.
Cuánto dura todo esto depende de la empresa, del comprador y de lo preparada que esté. Suele llevar varios meses, y nadie serio te garantiza una fecha.
Qué preparar antes de hablar con nadie
No hace falta tenerlo todo perfecto para empezar, pero cuanto antes ordenes esto, mejor irá la conversación.
- Cuentas de los últimos ejercicios, con las cifras al día y explicaciones para los años raros (una pandemia, un cliente perdido, una inversión grande).
- Contratos relevantes: clientes principales, proveedores clave, alquileres, financiación, acuerdos con socios.
- Lista de empleados con antigüedad, funciones y quién es imprescindible. Sin nombres para el primer contacto, pero tú sí tienes que saberlo.
- Un resumen honesto de tu dependencia: de ti, de dos clientes, de un proveedor, de un software.
- Qué quieres tú: vender del todo o dejar una parte, quedarte unos meses o salir pronto, cobrar de una vez o admitir pagos aplazados.
- Tu equipo de confianza: tu asesor fiscal y tu abogado. Las consecuencias fiscales y legales de la operación las tiene que valorar un profesional con tus datos delante. Nosotros lo planteamos a nivel general y te remitimos a ellos, y si necesitas apoyo, tienes más información sobre el asesoramiento legal y la due diligence.
Honorarios: cómo suelen funcionar
No te damos cifras ni porcentajes aquí, porque dependen de la empresa y del encargo. Lo que sí podemos contarte es la estructura habitual en este tipo de asesoría.
Lo normal es una combinación de dos piezas. Una cuota inicial, que cubre el trabajo de valoración y preparación (cuentas, teaser, cuaderno de venta). Y una comisión de éxito, que se cobra solo si la operación se cierra y que alinea los intereses: el asesor gana más si tú vendes bien.
Pregunta a cualquier asesor, también a nosotros, qué incluye la cuota inicial, sobre qué se calcula la comisión de éxito y qué ocurre si la venta no se cierra.
Alvet explica sus honorarios en la primera conversación, antes de que firmes nada. Si algo no te cuadra, se dice ahí.
Por qué una boutique en remoto y no un despacho grande o un portal de anuncios
Hay tres formas de intentar vender una empresa en Madrid, y cada una tiene su sitio.
El despacho grande tiene recursos y nombre. Si tu empresa es grande, puede ser lo adecuado. Si es una pyme, pregunta quién va a llevar realmente tu operación.
El portal de anuncios es visible y barato de probar, pero tiene un problema para quien quiere discreción: tu empresa queda expuesta a todo el que mira, curiosos y competidores incluidos. Te llegarán muchas consultas y pocos compradores con capacidad de pago. Puede tener sentido para negocios muy pequeños y sin urgencia de confidencialidad. Si lo que quieres es no hacer ruido, no es lo más indicado.
La boutique en remoto, como Alvet, organiza la venta con compradores filtrados y trato directo contigo. Tiene sus propios límites: no hay un local al que ir y no prometemos lo que no podemos controlar. Si necesitas esa cercanía física, es mejor que lo sepas antes.
Si lo que quieres es solo explorar sin compromiso, el marketplace confidencial también existe: fichas anónimas con alias, sector, provincia y tramos de cifras, y la identidad solo se comparte tras un NDA y la aprobación de Alvet. El equipo revisa cada empresa antes de publicarla. Y no es para todos los casos: si la empresa necesita una preparación a fondo, antes viene el trabajo previo.
Cuándo no conviene vender (todavía)
A veces la mejor recomendación es esperar. No siempre te lo dirá quien cobra por cerrar operaciones, así que te lo decimos nosotros.
Si los resultados han caído y vas a remontar en un año, vender ahora es vender barato. Si todo depende de ti y no hay nadie que pueda hacer tu trabajo, el comprador pagará mucho menos o te pedirá quedarte años. Si estás en medio de un conflicto entre socios, hay que resolverlo antes de ponerte delante de un comprador. Y si lo que te mueve es un mal día, no una decisión pensada, mejor dormirlo.
Una calculadora no sustituye una valoración hecha con tus cuentas, pero entender cuánto vale tu empresa te da margen para decidir bien, sea cuando sea.
Si quieres empezar por lo básico, la página sobre cómo vender una empresa recorre los pasos. Tienes también la página de venta de empresas en Barcelona, y el resumen de lo que hacemos en venta de empresas. Y si quieres saber quiénes somos, está nosotros.