Para calcular el EBITDA de tu empresa, introduce tus ventas y tus gastos de explotación sin amortizaciones: la calculadora te devuelve el EBITDA y el margen EBITDA. Si lo prefieres, parte del beneficio neto y suma impuestos, gastos financieros y amortizaciones. Es la cifra que casi cualquier comprador pide antes de ponerle precio a una empresa.
Calculadora
Calcula tu EBITDA
Alquileres, suministros, servicios… sin amortizaciones
EBITDA
—
Margen EBITDA
—
Cálculo orientativo con los datos que introduces; no se guarda nada.
Qué poner en cada casilla
Hay dos modos. El primero es el más directo y el que te recomiendo si tienes la cuenta de pérdidas y ganancias delante.
Ventas. El importe neto de la cifra de negocios del ejercicio, es decir, lo que facturaste sin IVA y descontadas devoluciones y descuentos. Está en la primera línea de la cuenta de pérdidas y ganancias de las cuentas anuales.
Gastos de explotación sin amortizaciones. Aquí va todo lo que cuesta mantener la actividad en marcha: compras y aprovisionamientos, sueldos y seguridad social, alquileres, suministros, servicios profesionales, transporte, publicidad. Lo que no debes meter es la amortización del inmovilizado, que aparece como una línea aparte. Si tu cuenta de pérdidas y ganancias solo da el total de gastos con amortización incluida, réstala antes de escribir la cifra.
Modo alternativo, desde el beneficio neto. Pide cuatro datos: el resultado del ejercicio (beneficio neto), el impuesto sobre beneficios, los gastos financieros y las amortizaciones. Los tres últimos se suman al primero. Se encuentran en la misma cuenta de pérdidas y ganancias, y la amortización también en la memoria. Si tienes ingresos financieros relevantes, réstalos del resultado, porque no vienen de la actividad.
Si trabajas con la declaración del Impuesto sobre Sociedades (Modelo 200), recoge a nivel general el mismo resultado contable y los mismos conceptos, y sirve para contrastar las cifras. Si algo no cuadra, consulta a tu asesor fiscal.
Cómo leer el resultado
El EBITDA es lo que genera tu actividad antes de intereses, impuestos y amortizaciones. Dicho de otra forma: lo que queda de las ventas cuando pagas el coste de operar y todavía no has pagado al banco, a Hacienda ni has repartido el desgaste de tus equipos.
La fórmula, en texto claro:
- EBITDA = ventas − gastos de explotación sin amortizaciones
- EBITDA = beneficio neto + impuestos + gastos financieros + amortizaciones
- Margen EBITDA = EBITDA / ventas × 100
El margen es lo que te permite comparar. Un EBITDA de 300.000 euros es mucho en una empresa que factura 1,5 millones y poco en una que factura 20. Mírate el margen año a año: si baja mientras las ventas suben, estás creciendo a costa de rentabilidad, y un comprador lo va a ver antes que tú.
Un EBITDA negativo, o un margen muy pequeño, no significa que la empresa no se pueda vender, pero sí que el precio se apoyará en otra cosa (activos, clientes, contratos) y no en lo que gana.
Ejemplo ilustrativo, no es un caso real
Una empresa de servicios factura 2.400.000 euros en el ejercicio y tiene 2.040.000 euros de gastos de explotación sin amortizaciones.
- EBITDA = 2.400.000 − 2.040.000 = 360.000 euros
- Margen EBITDA = 360.000 / 2.400.000 = 15 %
Ahora el camino inverso. Su cuenta de pérdidas y ganancias muestra un beneficio neto de 150.000 euros, impuestos de 50.000, gastos financieros de 40.000 y amortizaciones de 120.000.
- EBITDA = 150.000 + 50.000 + 40.000 + 120.000 = 360.000 euros
Sale lo mismo por los dos lados, y esa es la comprobación que conviene hacer siempre que puedas. Si los dos modos te dan cifras distintas, falta o sobra algún concepto: suele ser un gasto extraordinario, un ingreso financiero o una amortización mal separada.
Lo que la calculadora no sabe
La calculadora suma, resta y divide; no conoce tu negocio. Tres cosas a tener en cuenta.
Primero, el resultado es el dato contable, y un comprador raramente se queda con él: suele ajustar el EBITDA por gastos que no se repetirían (una indemnización puntual, el sueldo del propietario por encima o por debajo de mercado, una operación extraordinaria). Ese EBITDA ajustado es el que pesa en el precio, y no sale de ninguna casilla.
Segundo, el EBITDA no es caja. No descuenta inversiones en maquinaria, ni circulante, ni el pago de la deuda. Dos empresas con el mismo EBITDA pueden generar caja muy distinta.
Tercero, no equivale al resultado de explotación. Si quieres ver la diferencia, el EBIT es el EBITDA ya con las amortizaciones restadas. Para una explicación completa, con los ajustes habituales y los errores típicos, tienes la guía del EBITDA.
Con el EBITDA calculado, el siguiente paso
Una vez tienes la cifra, la calculadora de valoración la usa junto con tus ventas y el sector para estimar un rango orientativo. No es una tasación, pero te dice si estás en el orden de magnitud que imaginabas. Y si te falta el otro dato que mira un comprador, la calculadora de fondo de maniobra te ayuda a ver cuánto circulante necesita tu negocio.