«Mi empresa tiene 400.000 € de patrimonio neto, así que vale 400.000 €.» Se oye con frecuencia, y casi nunca es verdad. Ni a favor ni en contra del propietario.
Qué hay dentro
El patrimonio neto sale de una resta del balance: activo menos pasivo. Pero también se lee desde el otro lado, como la suma de lo que los socios han puesto y lo que la empresa ha ido reteniendo.
Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Una empresa tiene un activo de 1.500.000 € y un pasivo de 1.100.000 €.
- Patrimonio neto = 1.500.000 - 1.100.000 = 400.000 €.
Visto por dentro, esos 400.000 € se descomponen en:
- Capital social: 100.000 €
- Reservas (beneficios de años anteriores no repartidos): 250.000 €
- Resultado del ejercicio: 50.000 €
- Total: 100.000 + 250.000 + 50.000 = 400.000 €
Si la empresa reparte dividendos, el patrimonio baja; si retiene beneficios, sube. No cambia cuando los activos suben de valor en el mercado, porque la contabilidad los recoge a coste, no a precio actual.
Por qué no es lo que vale tu empresa
El valor contable (el patrimonio neto) refleja lo que costó construir el balance, no lo que genera. Una consultora con ordenadores y poco más puede tener un patrimonio de 150.000 € y valer muchas veces eso, porque su valor está en la cartera de clientes y en el equipo. Al revés, una empresa con inmuebles muy amortizados puede valer más que su patrimonio, o menos si su actividad pierde dinero.
La diferencia entre lo que se paga por una empresa y su valor contable se llama, cuando se compra, fondo de comercio. Cuanto más pague el comprador por encima del patrimonio, más está pagando por el futuro: marca, clientes, know-how y beneficios previstos.
Por eso, el método de valor de activos de la calculadora de valoración sirve como referencia orientativa: lo que vale la empresa si solo se cuentan sus activos, sin su capacidad de generar beneficio. Útil en empresas con mucho patrimonio y poca rentabilidad, engañoso en las demás.
Qué mira un comprador
El patrimonio neto cuenta en tres momentos de la negociación.
- Solvencia. Un patrimonio sólido frente a la deuda tranquiliza. Se mide con el ratio de endeudamiento.
- Calidad de los activos. Un balance con existencias obsoletas, clientes que no pagan o activos sobrevalorados tiene un patrimonio inflado. El comprador lo ajusta en la due diligence.
- Reservas repartibles. Si hay patrimonio acumulado, plantea preguntas sobre cómo y cuándo repartirlo antes de la venta. Es un asunto fiscal y mercantil que se decide con tu asesor.
Patrimonio neto negativo
Ocurre cuando las deudas superan lo que tiene la empresa, normalmente por pérdidas acumuladas. No significa automáticamente que no valga nada: una empresa con pérdidas históricas, pero con ventas crecientes y buenos márgenes ahora, puede tener comprador.
Lo que sí cambia es el contexto. La normativa mercantil prevé consecuencias para sociedades cuyo patrimonio cae mucho por debajo de su capital, y un comprador querrá saber cómo se corrige (ampliación de capital, quita, conversión de deuda). Aquí hay que consultar a un abogado (asesoramiento legal) y, si la situación es delicada, valorar una reestructuración antes de salir al mercado.