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    Deuda financiera neta


    DefiniciónLa deuda financiera neta es lo que una empresa debe a bancos y otros financiadores menos el dinero y las inversiones líquidas de que dispone. Es la cifra que se resta del valor de empresa para saber cuánto vale la parte de los socios.

    Un propietario cierra la venta de su empresa «por 2 millones». Al firmar descubre que cobra bastante menos. No le han engañado: nadie le explicó la diferencia entre el valor de empresa y lo que llega a su cuenta.

    Qué se cuenta como deuda y qué no

    La deuda financiera es aquella por la que se pagan intereses o que funciona como financiación: préstamos bancarios, pólizas de crédito dispuestas, leasing, renting financiero y préstamos de socios. Quedan fuera, en general, las deudas de funcionamiento, como los proveedores a treinta días o las nóminas del mes, que forman parte del circulante. La frontera no siempre es nítida: un aplazamiento con Hacienda o la Seguridad Social, por ejemplo, suele tratarse como deuda en una venta aunque no sea bancaria.

    A esa deuda se le resta la caja y los equivalentes líquidos. De ahí lo de «neta».

    Deuda financiera neta = deuda financiera - caja y equivalentes.

    Con números

    Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Una empresa tiene:

    • Préstamos bancarios a largo plazo: 500.000 €
    • Póliza de crédito dispuesta: 100.000 €
    • Leasing de maquinaria pendiente: 50.000 €
    • Caja y depósitos: 200.000 €

    Deuda financiera: 500.000 + 100.000 + 50.000 = 650.000 €. Deuda financiera neta: 650.000 - 200.000 = 450.000 €.

    Si el EBITDA es de 400.000 €, la deuda neta equivale a 450.000 / 400.000 = 1,125 veces el EBITDA, algo más de un año de generación de caja. Es la forma habitual de medir si la deuda es llevadera; la guía de EBITDA explica cómo se obtiene el denominador.

    De valor de empresa a valor de las acciones

    El precio que se anuncia suele ser un valor de empresa (enterprise value): lo que vale el negocio con independencia de cómo se financie. Lo que cobra el vendedor es el valor de las acciones.

    Valor de las acciones = valor de empresa - deuda financiera neta.

    Siguiendo el ejemplo, si el valor de empresa acordado es 2.000.000 €: 2.000.000 - 450.000 = 1.550.000 € para los socios. Un 22,5 % del titular se va en deuda neta (450.000 de 2.000.000).

    Esa es la «sorpresa» de la historia inicial. Y a veces va a favor del vendedor: con mucha caja y poca deuda, la deuda neta es negativa y el precio de las acciones supera al valor de empresa.

    Dónde se pelea en la negociación

    Cuatro puntos concentran la mayoría de discusiones.

    1. Qué partidas son deuda. Aplazamientos de impuestos, bonus pendientes, cuentas con socios, pagos de inmovilizado. Cada concepto discutido es dinero.
    2. Cuánta caja cuenta. Si el negocio necesita una caja mínima para funcionar, el comprador no querrá pagarla como excedente.
    3. El circulante normal. Un vendedor que cobra rápido antes de cerrar y deja de pagar a proveedores «mejora» la caja a costa del comprador. Por eso se pacta un nivel de circulante normal (ver fondo de maniobra).
    4. La fecha. La deuda se mide en una fecha de cierre, y entre la firma y ella las cifras se mueven. Se ajusta el precio tras el cierre, y parte del dinero puede quedar retenido en un escrow.

    Todo esto acaba en el contrato de compraventa (SPA), donde cada definición importa. Pídele a tu abogado que las revise con lupa.

    Errores que se pagan

    • Negociar el titular y olvidar la deuda. Dos ofertas del mismo importe no valen igual si una es «libre de deuda y caja» y la otra no.
    • Dejar fuera el leasing o los préstamos de socios al calcular lo que te queda.
    • Sacar caja justo antes de vender sin avisar. Se detecta y se descuenta.

    Preguntas frecuentes.

    ¿Deuda neta y deuda financiera neta son lo mismo?

    En la práctica, sí. «Deuda neta» es la forma abreviada. A veces incluye otros pasivos parecidos a deuda, como aplazamientos o pensiones; conviene preguntar siempre qué se ha incluido.

    ¿Se resta toda la caja de la empresa?

    No necesariamente. Se suele descontar la caja que sobra, no la que el negocio necesita para operar. Este punto se negocia y debe quedar claro en el contrato.

    ¿Puedo cancelar la deuda antes de vender?

    Sí, y a veces es lo más sencillo: se paga con la caja y el precio de las acciones sube en esa cuantía. Revisa antes si hay penalizaciones por cancelación anticipada y cómo afecta fiscalmente.