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    VAN y TIR (valor actual neto y tasa interna de retorno)


    DefiniciónEl VAN (valor actual neto) es la suma de los flujos futuros de una inversión traídos a hoy, menos lo invertido. La TIR (tasa interna de retorno) es la tasa de descuento que hace que ese VAN sea cero. Sirven para decidir si una inversión compensa.

    Quien compra una empresa hace, aunque no lo diga así, un cálculo de VAN y TIR: cuánto dinero pone hoy, cuánto espera recibir después y si la rentabilidad compensa el riesgo. Entender ese cálculo te ayuda a ver por qué te ofrecen lo que te ofrecen.

    Qué responde cada uno

    El VAN contesta en euros: ¿esta inversión crea valor o lo destruye, una vez descontado el paso del tiempo? Un VAN positivo, sí. Negativo, no.

    La TIR contesta en porcentaje: ¿qué rentabilidad anual rinde el dinero que pongo? Se compara con la rentabilidad mínima que se exige, normalmente el WACC o una tasa objetivo del inversor.

    VAN = suma de [flujo de cada año / (1 + tasa)^año] - inversión inicial.

    La TIR es la tasa que hace que esa fórmula dé cero. No se despeja a mano: se prueba por tanteo o con la función de una hoja de cálculo.

    Un ejemplo con números

    Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Un inversor compra un pequeño negocio por 100.000 €. Espera recibir 40.000 € el primer año, 50.000 € el segundo y 60.000 € el tercero, y exige un 10 %.

    • Año 1: 40.000 / 1,10 = 36.364 €
    • Año 2: 50.000 / 1,10² = 41.322 €
    • Año 3: 60.000 / 1,10³ = 45.079 €

    Suma de flujos descontados: 122.765 €. VAN = 122.765 - 100.000 = 22.765 €. Positivo: a ese precio, la inversión supera el 10 % exigido.

    La TIR de este flujo ronda el 21,6 %. Con una tasa del 20 %, el VAN aún da algo positivo (unos 2.800 €), y con un 25 % ya sale negativo (unos -5.300 €). La TIR queda entre ambas. Si el vendedor subiera el precio hasta que el VAN fuera cero, el comprador estaría en su límite.

    Por qué importa al vender o comprar

    El precio máximo que un comprador puede pagar es aquel en que el VAN deja de ser positivo. Cuanto más alta su rentabilidad exigida, menos paga. Un fondo de inversión con una TIR objetivo alta pagará menos que un comprador industrial que ve sinergias, porque este último espera flujos mayores con la misma inversión.

    De ahí salen dos lecciones para el propietario. La primera: no todos los compradores valen lo mismo para tu empresa, y por eso un proceso con varios interesados mejora el resultado. La segunda: cuando un comprador te pide pagar parte del precio más adelante o ligado a resultados, está ajustando su TIR, porque cobrar más tarde cambia el valor de ese dinero. Si te interesa ver cómo, la guía sobre quién compra empresas explica qué busca cada perfil.

    El VAN es también el motor del DCF: valorar una empresa por flujos descontados es calcular cuánto valen hoy todos sus flujos futuros, que es la parte positiva del VAN.

    Dónde fallan

    • Fiarse solo de la TIR. Una inversión pequeña con TIR enorme puede crear menos valor en euros que otra grande con TIR menor. Si dos opciones compiten, mira el VAN.
    • Flujos con cambios de signo. Si hay años de pérdidas o grandes inversiones intermedias, puede haber más de una TIR matemática y ninguna resulta útil.
    • Tasa mal elegida. El VAN depende por completo de ella.
    • Flujos optimistas. Estos cálculos solo son tan buenos como las previsiones. Si los flujos se inventan, el VAN también.

    Preguntas frecuentes.

    ¿Qué es mejor, el VAN o la TIR?

    Sirven para cosas distintas. La TIR se entiende rápido y permite comparar; el VAN dice cuánto valor se crea en euros. Cuando discrepan, suele prevalecer el VAN, sobre todo si las inversiones son de distinto tamaño.

    ¿Cómo se calcula la TIR en Excel?

    Con la función TIR, indicando los flujos en celdas contiguas, empezando por la inversión inicial en negativo. Para el VAN se usa VNA, pero ojo: esa función descuenta desde el primer periodo, así que la inversión de hoy se resta aparte.

    ¿Un VAN positivo garantiza que la compra sale bien?

    No. Garantiza que, si los flujos previstos se cumplen y la tasa es la correcta, la inversión renta más que lo exigido. Por eso importa tanto la due diligence: sirve para comprobar esos flujos.