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    Flujo de caja libre (free cash flow)


    DefiniciónEl flujo de caja libre (free cash flow) es el dinero que genera una empresa una vez pagados los impuestos y descontadas las inversiones necesarias para mantener y hacer crecer el negocio. Es lo que podría repartirse entre socios y prestamistas sin dañar la actividad.

    Hay empresas con beneficios que no tienen dinero en el banco, y empresas con pérdidas contables que acumulan caja. El flujo de caja libre explica esa aparente paradoja, y es por eso lo que más cuidan los compradores.

    Beneficio no es caja

    El beneficio es una cifra contable. Incluye amortizaciones que no salen de la cuenta bancaria, e ignora cosas que sí salen: la maquinaria nueva que hay que comprar, el aumento del dinero atrapado en existencias o en facturas por cobrar. El flujo de caja libre pone todo eso sobre la mesa.

    Una versión habitual de la fórmula, en texto: flujo de caja libre = EBITDA - impuestos sobre el resultado de explotación - capex - aumento del circulante.

    Un ejemplo con números

    Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Una empresa de mantenimiento industrial, en un año:

    • EBITDA: 400.000 €
    • Impuestos sobre el resultado de explotación: 60.000 €
    • Inversión en maquinaria y vehículos (capex): 120.000 €
    • Aumento del circulante (más clientes pendientes de cobro): 30.000 €

    Flujo de caja libre = 400.000 - 60.000 - 120.000 - 30.000 = 190.000 €.

    Es menos de la mitad del EBITDA: 190.000 / 400.000 = 47,5 %. A esa proporción se la llama conversión de caja, y es una de las primeras cosas que mira un comprador. Dos empresas con el mismo EBITDA pueden tener flujos de caja muy diferentes: una con poca inversión y cobros rápidos convierte casi todo; otra con flota y clientes lentos, muy poco.

    Por qué importa al vender o comprar

    Un comprador paga, sobre todo, por el dinero que espera sacar de tu empresa. El flujo de caja libre es la base del DCF, del VAN y la TIR y de cualquier cálculo de rentabilidad. Si tu EBITDA luce pero la conversión es baja, el precio no acompañará.

    Hay un caso típico. El propietario ha ido aplazando inversiones en los dos o tres últimos años porque piensa vender: la maquinaria envejece, el flujo de caja libre se ve estupendo y el comprador lo detecta enseguida. El resultado es que descuenta la inversión pendiente del precio, y normalmente de forma más severa que lo que te habría costado hacerla.

    Lo contrario también ocurre. Una empresa que invierte mucho para crecer tiene un flujo bajo hoy y puede valer mucho si esa inversión se traduce en ventas. Para que el comprador lo vea, tienes que separar inversión de mantenimiento y de crecimiento, con números.

    Matices y errores

    • Libre, ¿para quién? El flujo antes de pagar deuda (el que usa el DCF) no es el flujo disponible para el accionista, que ya ha pagado intereses y cuotas.
    • Un año no es una tendencia. Un año con un gran capex o un cobro extraordinario distorsiona. Se miran varios ejercicios.
    • Confundirlo con la caja. La caja del banco cambia por préstamos, dividendos y otras cosas ajenas a la actividad.
    • Olvidar la estacionalidad. El circulante puede estar muy distinto según la fecha del balance.

    Preguntas frecuentes.

    ¿Flujo de caja libre y free cash flow son lo mismo?

    Sí, es la misma idea en español y en inglés. A veces se abrevia FCF. Lo que cambia entre autores es el detalle del cálculo: si se parte del EBITDA, del beneficio neto o de otro punto.

    ¿Puede ser negativo y la empresa estar sana?

    Sí, si la causa es una inversión que luego dará retorno, como abrir un centro o crecer rápido. No lo es si el flujo es negativo año tras año sin que la actividad lo justifique.

    ¿Cómo mejoro mi flujo de caja libre antes de vender?

    Revisando el circulante (cobros y stocks), ordenando las inversiones en lugar de aplazarlas, y limpiando gastos que no son del negocio. Se nota más en el precio que cualquier retoque contable.