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    WACC (coste medio ponderado del capital)


    DefiniciónEl WACC es el coste medio ponderado del capital: la rentabilidad mínima que exigen, en conjunto, los accionistas y los prestamistas de una empresa. Se usa como tasa de descuento para valorar sus flujos futuros, de modo que un WACC más alto implica un valor menor.

    Hay un número que mueve el precio de una empresa más que casi cualquier otro y que casi nunca aparece en las conversaciones entre propietarios: la tasa de descuento. En las valoraciones por flujos de caja, esa tasa suele ser el WACC.

    La idea detrás del WACC

    Una empresa se financia con dinero de dos orígenes. Los accionistas ponen capital y esperan una rentabilidad por el riesgo que asumen. Los bancos prestan y cobran intereses. Cada fuente tiene un coste distinto, y el WACC es la media de ambos, ponderada por el peso de cada uno en la financiación.

    Por qué se usa como tasa de descuento: si un proyecto o un negocio rinde menos que ese coste medio, no remunera a quienes lo financian. El WACC es el listón.

    Cómo se calcula

    WACC = (recursos propios / total) × coste de los recursos propios + (deuda / total) × coste de la deuda después de impuestos.

    Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Una empresa se financia con 600.000 € de recursos propios y 400.000 € de deuda, 1.000.000 € en total.

    • Peso de los recursos propios: 60 %. Rentabilidad exigida supuesta: 12 %.
    • Peso de la deuda: 40 %. Coste supuesto tras ahorro fiscal: 4 %.
    • WACC = 0,60 × 12 % + 0,40 × 4 % = 7,2 % + 1,6 % = 8,8 %.

    El coste de los recursos propios es la parte difícil: nadie te manda un recibo. Se estima con métodos teóricos y, en pymes, con primas por tamaño y por falta de liquidez, porque vender una empresa pequeña es más lento y arriesgado que vender acciones cotizadas.

    Lo que cambia un par de puntos

    Supón que esa empresa genera 88.000 € de flujo de caja libre al año, constante y para siempre (simplificación extrema). Su valor es el flujo dividido entre la tasa.

    • Con un WACC del 8,8 %: 88.000 / 0,088 = 1.000.000 €.
    • Con un WACC del 10 %: 88.000 / 0,10 = 880.000 €.

    Un punto y pico más de tasa quita 120.000 € de valor, un 12 %, sin que el negocio haya cambiado en nada. Por eso, dos valoraciones del mismo negocio pueden diferir mucho solo por la tasa elegida. Es lo que ocurre dentro de un DCF, y más aún en su valor terminal.

    Por qué importa al vender o comprar

    Un comprador que te ofrece un precio lleva incorporado su propio WACC, que suele ser más alto que el que tú imaginas. Pide más rentabilidad por riesgos que para ti son rutina: que dependes de dos clientes, que el gerente eres tú, que no hay contratos a largo plazo.

    De ahí sale una conclusión práctica: cada riesgo que reduzcas antes de vender baja la tasa que aplicará el comprador y sube tu precio. Documentar clientes, repartir la dependencia del propietario y ordenar las cuentas no es cosmética; mueve el denominador.

    En la calculadora de valoración de Alvet, el método DCF es orientativo. Sirve para tener un rango, no para cerrar un precio, y una valoración hecha con tus cuentas es la que lo afina.

    Errores frecuentes

    • Usar el coste de la deuda como tasa de descuento. Es más baja y sobrevalora la empresa.
    • Copiar el WACC de una gran cotizada. No refleja el riesgo de una pyme.
    • Ponderar con valores contables. En teoría se pesa con valores de mercado, aunque en empresas no cotizadas se estiman y es una zona de debate.
    • Dar falsa precisión. Un WACC de 8,83 % no es más correcto que uno de 9 %. Lo útil es ver cómo cambia el valor con distintas tasas.

    Preguntas frecuentes.

    ¿Qué es una tasa de descuento «normal» para una pyme?

    No hay una cifra única. Depende del sector, del tamaño, de la dependencia del propietario y del momento del mercado. Por eso se trabaja con un rango y se comprueba la sensibilidad del valor, en lugar de fiarse de un solo número.

    ¿WACC y tasa de descuento son lo mismo?

    En un DCF de empresa, normalmente sí: se descuentan los flujos antes de deuda con el WACC. En otros contextos, como un proyecto concreto o los flujos para el accionista, la tasa puede ser distinta.

    ¿Puedo bajar mi WACC antes de vender?

    No directamente, pero sí los riesgos que lo sostienen: diversificar clientes, formalizar contratos, delegar funciones y presentar cuentas limpias. El comprador lo percibe como menos riesgo y lo traduce en un precio mejor.